Miércoles, 11 de Enero de 2006
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jchueca@peru21.com
Dwight Acosta: "El Perú será tan fuerte como lo sea su educación"
Dwight Acosta
CIENTÍFICO

El Encuentro Científico Internacional trajo a Lima, entre otros, a Dwight Acosta, científico peruano de la Universidad Nacional Autónoma de México, que trabaja en nanotecnología -la tecnología de lo muy pequeño-. Tuvo la gentileza de darnos su mail: dacosta@fisica.unam.mx

''Todos los científicos somos curiosos desde niños: ¿por qué la tarde se oscurece? ¿por qué no se caen los aeroplanos y, en cambio, los coches no pueden volar? ¿por qué el cobre -y no el papel- conduce electricidad? Esas son el tipo de preguntas que se hace uno y que, muchas veces, recién llega a responderse en la universidad", recuerda Dwight Acosta.

¿Dónde trabaja actualmente?

En el Instituto de Física de la Universidad Nacional Autónoma de México, que es la única universidad de Latinoamérica considerada entre las cien mejores del mundo -aunque si se consideran solo las Humanidades, está en el lugar 40-. En 2004, estábamos en el puesto 160.

Los sueldos para científicos allá son mejores que acá, supongo.

Aunque son más bajos que otras profesiones, llamémoslas liberales, sin duda son más altos que aquí. En México, en el 86, empezó a darse la fuga de talentos con mucha fuerza. Para responder a eso, se creó el Sistema Nacional de Investigadores que, en la práctica, es otro sueldo, como si fuera una beca. Eso ha hecho posible que muchos científicos jóvenes se queden en México.

Usted se tuvo que ir del Perú para progresar.

Nosotros tenemos una capacidad increíble. Dictando conferencias y trabajando he dado casi la vuelta al mundo, y no hay gringo, chino o europeo que sea superior a nosotros, pero sucede que estamos muy desprotegidos. La clave de un país poderoso es la educación. Hace un par de años, durante un encuentro científico como este, fuimos invitados a Palacio de Gobierno. Estábamos el doctor Bustamante, Modesto Montoya y yo. En determinado momento, metí mi cuchara en la conversación con el presidente y le dije, 'un país será tan fuerte como su sistema educativo'.

¿En qué trabaja usted?

Hace muchos años me dedico al estudio de materiales mediante microscopía electrónica. Creo que estoy entre los mejores dedicados a este tema.

¿Puede analizarse cualquier cosa?

Sí. Yo puedo poner el haz de electrones en este papel (coge un periódico) y puedo decir de qué está compuesto. Estará la celulosa, pero la tinta ya tiene componentes de metal. Podemos determinar en qué parte de la celulosa está la tinta, a nivel molecular, a nivel atómico.

¿Y qué aplicación tiene eso?

Todos las propiedades de los materiales dependen de su estructura cristalográfica. Si uno quiere hacer un acero más resistente a la corrosión o más duro al impacto, hay que modificar su estructura; para eso, el primer paso es conocerla. Dicen que el Titanic se hundió porque el acero de las planchas fue enfriado muy rápidamente. Posiblemente, por el apuro en la construcción, el acero no alcanzó la estructura correcta y no resistió el impacto. Eso se ha determinado a partir de un pedazo de una lámina del Titanic.

¿Esto es muy difundido?

Hace ocho años, cuando empezó a difundirse este tema, existía una relación directa entre el número de microscopios electrónicos y el desarrollo de los países. En el 98, China ya tenía una buena cantidad de microscopios -veamos cómo está China hoy-.

¿Y aquí?

En el Perú, pese a que tenemos industria metalúrgica, hay poquísimos microscopios electrónicos. Los que hay, además, llegaron después de haber sido desechados por otras instituciones. En el 95, un microscopio prácticamente inservible fue donado a la UNI. Costó trabajo, pero pudo ser puesto a trabajar. Este año, en Chile, están haciendo un encuentro sobre este tema. ¿Por qué? Porque, como el Perú, es un país metalúrgico, y esta es una manera de darle valor agregado.

¿Le ve futuro a la ciencia en el Perú?

Desde luego que sí. La calidad de la formación es excelente. La prueba somos los que estamos aquí, que hemos destacado en el extranjero. Hace unos meses tuve a dos profesores de San Marcos en México. Excelentes. Aunque fue frustrante regresar a San Marcos y ver que, desde que egresé, las mejoras han sido mínimas. Es que tenemos que quitarnos esa idea del docente universitario.

¿A qué se refiere?

A que no podemos pensar en solo dar clases. Somos académicos, tenemos que hacer investigación; de otra manera estaremos condenados solo a repetir lo que sabemos.

¿Ha tenido contacto con estudiantes?

Me entrevisté con unos muchachos de segundo año de Física; les dije que los cambios tienen que venir desde abajo y que no esperen a que vengan desde arriba. Ellos me preguntaban cuál sería el primer paso para salir al extranjero. Dentro de lo que cabe el término, hay que ser estudiantes profesionales, aprender bien las materias de sus cinco años. Con eso bien aprendido pueden ir a cualquier país y no van a desentonar. Lo otro es que tienen que tener objetivos claros. Muchos buenos estudiantes se pierden porque empiezan a dar bandazos.

 

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AUTOFICHA
n Nací en Juliaca, en Puno, en 1946. Somos cuatro hermanos hombres y una mujer; soy el menor. Estudié Física en San Marcos. Me fui a México becado por la OEA, beca que gané en tres ocasiones: en el 70, para una especialización; en el 74, para la maestría, y en el 78, para el doctorado. Soy viudo, mi esposa falleció en México. Vine al Perú para visitar a mi familia, a mi hija, que tiene 27 años, y para participar en el Encuentro Científico. Casi he dado la vuelta al mundo trabajando y dictando conferencias, y no hay gringo, chino o europeo que sea superior a los peruanos.
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