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 | Dwight
Acosta CIENTÍFICO
El Encuentro Científico Internacional
trajo a Lima, entre otros, a Dwight Acosta,
científico peruano de la Universidad Nacional
Autónoma de México, que trabaja en
nanotecnología -la tecnología de lo muy
pequeño-. Tuvo la gentileza de darnos su mail:
dacosta@fisica.unam.mx
''Todos los científicos somos curiosos
desde niños: ¿por qué la tarde se oscurece? ¿por
qué no se caen los aeroplanos y, en cambio, los
coches no pueden volar? ¿por qué el cobre -y no
el papel- conduce electricidad? Esas son el tipo
de preguntas que se hace uno y que, muchas
veces, recién llega a responderse en la
universidad", recuerda Dwight Acosta.
¿Dónde trabaja actualmente?
En el Instituto de Física de la
Universidad Nacional Autónoma de México, que es
la única universidad de Latinoamérica
considerada entre las cien mejores del mundo
-aunque si se consideran solo las Humanidades,
está en el lugar 40-. En 2004, estábamos en el
puesto 160.
Los sueldos para científicos allá son
mejores que acá, supongo.
Aunque son más bajos que otras
profesiones, llamémoslas liberales, sin duda son
más altos que aquí. En México, en el 86, empezó
a darse la fuga de talentos con mucha fuerza.
Para responder a eso, se creó el Sistema
Nacional de Investigadores que, en la práctica,
es otro sueldo, como si fuera una beca. Eso ha
hecho posible que muchos científicos jóvenes se
queden en México.
Usted se tuvo que ir del Perú para
progresar.
Nosotros tenemos una capacidad increíble.
Dictando conferencias y trabajando he dado casi
la vuelta al mundo, y no hay gringo, chino o
europeo que sea superior a nosotros, pero sucede
que estamos muy desprotegidos. La clave de un
país poderoso es la educación. Hace un par de
años, durante un encuentro científico como este,
fuimos invitados a Palacio de Gobierno.
Estábamos el doctor Bustamante, Modesto Montoya
y yo. En determinado momento, metí mi cuchara en
la conversación con el presidente y le dije, 'un
país será tan fuerte como su sistema educativo'.
¿En qué trabaja usted?
Hace muchos años me dedico al estudio de
materiales mediante microscopía electrónica.
Creo que estoy entre los mejores dedicados a
este tema.
¿Puede analizarse cualquier cosa?
Sí. Yo puedo poner el haz de electrones
en este papel (coge un periódico) y puedo decir
de qué está compuesto. Estará la celulosa, pero
la tinta ya tiene componentes de metal. Podemos
determinar en qué parte de la celulosa está la
tinta, a nivel molecular, a nivel atómico.
¿Y qué aplicación tiene eso?
Todos las propiedades de los materiales
dependen de su estructura cristalográfica. Si
uno quiere hacer un acero más resistente a la
corrosión o más duro al impacto, hay que
modificar su estructura; para eso, el primer
paso es conocerla. Dicen que el Titanic se
hundió porque el acero de las planchas fue
enfriado muy rápidamente. Posiblemente, por el
apuro en la construcción, el acero no alcanzó la
estructura correcta y no resistió el impacto.
Eso se ha determinado a partir de un pedazo de
una lámina del Titanic.
¿Esto es muy difundido?
Hace ocho años, cuando empezó a
difundirse este tema, existía una relación
directa entre el número de microscopios
electrónicos y el desarrollo de los países. En
el 98, China ya tenía una buena cantidad de
microscopios -veamos cómo está China hoy-.
¿Y aquí?
En el Perú, pese a que tenemos industria
metalúrgica, hay poquísimos microscopios
electrónicos. Los que hay, además, llegaron
después de haber sido desechados por otras
instituciones. En el 95, un microscopio
prácticamente inservible fue donado a la UNI.
Costó trabajo, pero pudo ser puesto a trabajar.
Este año, en Chile, están haciendo un encuentro
sobre este tema. ¿Por qué? Porque, como el Perú,
es un país metalúrgico, y esta es una manera de
darle valor agregado.
¿Le ve futuro a la ciencia en el Perú?
Desde luego que sí. La calidad de la
formación es excelente. La prueba somos los que
estamos aquí, que hemos destacado en el
extranjero. Hace unos meses tuve a dos
profesores de San Marcos en México. Excelentes.
Aunque fue frustrante regresar a San Marcos y
ver que, desde que egresé, las mejoras han sido
mínimas. Es que tenemos que quitarnos esa idea
del docente universitario.
¿A qué se refiere?
A que no podemos pensar en solo dar
clases. Somos académicos, tenemos que hacer
investigación; de otra manera estaremos
condenados solo a repetir lo que sabemos.
¿Ha tenido contacto con
estudiantes?
Me entrevisté con unos muchachos de
segundo año de Física; les dije que los cambios
tienen que venir desde abajo y que no esperen a
que vengan desde arriba. Ellos me preguntaban
cuál sería el primer paso para salir al
extranjero. Dentro de lo que cabe el término,
hay que ser estudiantes profesionales, aprender
bien las materias de sus cinco años. Con eso
bien aprendido pueden ir a cualquier país y no
van a desentonar. Lo otro es que tienen que
tener objetivos claros. Muchos buenos
estudiantes se pierden porque empiezan a dar
bandazos. |
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| AUTOFICHA
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| n Nací en Juliaca, en Puno, en
1946. Somos cuatro hermanos hombres y una mujer;
soy el menor. Estudié Física en San Marcos. Me fui
a México becado por la OEA, beca que gané en tres
ocasiones: en el 70, para una especialización; en
el 74, para la maestría, y en el 78, para el
doctorado. Soy viudo, mi esposa falleció en
México. Vine al Perú para visitar a mi familia, a
mi hija, que tiene 27 años, y para participar en
el Encuentro Científico. Casi he dado la vuelta al
mundo trabajando y dictando conferencias, y no hay
gringo, chino o europeo que sea superior a los
peruanos. | |
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