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 | Acaba de realizarse, como es
tradición, el Encuentro Científico Internacional
(organizado por el IPEN), evento que reunió,
entre otros talentos, a los científicos peruanos
más importantes que trabajan en el extranjero.
Esta vez conversamos con Fernando Ponce,
especialista en materiales emisores de luz.
"Yo estaba en Stanford en el 75,
especializándome en materiales electrónicos
semiconductores, cuando empezó la era de la
microelectrónica", recuerda Fernando Ponce.
Era el momento preciso.
Sí. Mi profesor fue el actual presidente
de Intel. Mi trabajo con materiales que emiten
luz encajó en este boom, cuando Hewlet Packard
estaba haciendo las calculadoras de bolsillo -no
había computadoras de semiconductores aún- y
había que hacer pantallas para ver los números.
Eran las mismas pantallas de los
viejos relojes digitales, donde los números eran
rojos o verdes, luminosos.
Sí. A mí me tocó desarrollar los modelos
posteriores. Yo trabajé en los laboratorios de
Hewlet Packard, en Palo Alto. También trabajé en
Xerox, en Palo Alto, a un kilómetro de Hewlet
Packard y de Stanford -es un triángulo
equilátero-, en materiales para las impresoras
láser, junto con el equipo que estaba
desarrollando las computadoras modernas. Eso era
10 años antes de que Apple entrara al tema y
como 15 antes de Microsoft y de IBM. Era una
comunidad pequeña, recién nacida. Yo era uno de
50 científicos en Xerox.
¿Recuerda la primera impresora
láser?
La hicieron en la oficina al costado de
la mía y era del tamaño de todo un cuarto y el
láser propiamente dicho ocupaba la mitad de ese
cuarto. Pero, en menos de cinco años, se redujo
a un tamaño más pequeño que un grano de arena,
que son los chips que se usan en las impresoras
de ahora.
Ahora, en cualquier esquina,
hacen impresiones láser. ¿Qué se
siente?
Al comienzo a uno le parece maravilloso,
pero, después, es normal.
¿Qué otros trabajos ha hecho en
láser?
En los 70, hicimos los chips que ahora se
usan para leer los CD; eran los láser
infrarrojos, que pueden imprimir en un disco
algo así como 600 megabytes. En los 80,
trabajamos los láser de luz roja, de menor
longitud de onda, lo cual permite escribir en
esos discos como 5 gigabytes, que es lo que se
usa ahora en los DVD. En los 90, desarrollamos
el láser azul -es la nueva generación de discos,
llamada Blue Ray-, que llega a 50 gigabytes en
un disco. Eso sirve para los sistemas de alta
definición.
¿Cuánta gente trabaja en
eso?
Es una comunidad grande, de cinco mil
científicos e ingenieros, más o menos. Cada uno
tiene su tarea. A mí me correspondía comprender
los materiales, por qué actuaban de cierta
manera, y explicarlo, para que los ingenieros
pudieran dar el siguiente salto.
¿Qué está haciendo
ahora?
Ahora, trabajo en iluminación por estado
sólido. Son las tecnologías que podrían
reemplazar los focos incandescentes o
fluorescentes por focos de estado sólido, diodos
emisores de luz, que aprovechan mejor la
energía. Estos están en las pantallas de los
celulares. Como usan poquísima energía, las
baterías duran mucho tiempo.
Tengo entendido que usted, hace
años, hizo unas fotos en las que se veía el
contorno de los átomos, que usted fue el primero
en 'ver' los átomos.
Sí. Mi especialidad inicial era
microscopía de alta resolución. Veíamos la
estructura de los átomos. Para poder producir
los materiales de los que hemos estado hablando,
necesitamos acomodar los átomos en el lugar
adecuado.
Y al verlos, ¿fueron como
esperaba?
Al principio uno sabe qué está viendo.
Uno tiene que convencerse. Claro, vemos sombras
de los átomos, porque usamos electrones para
verlos. Es increíble... hasta ahora no lo creo,
pero estamos haciéndolo hace más de 25 años. Eso
es lo que permite estos avances.
¿Por qué se fue del
Perú?
Me fui con la intención de volver, para
contribuir con mi país. Luego, uno se da cuenta
de que la vida es más compleja. Pero siempre he
estado en contacto, y todo lo que aprendía lo
transmitía. Justamente, en estos días,
preparamos proyectos para el Perú, de los que no
podemos hablar todavía.
En los años que ha estado afuera,
aquí la ciencia no ha avanzado tanto.
Ha avanzado muchísimo. Cuando me fui, una
conversación como la que estamos teniendo no
hubiera sido posible. La ciencia era un
misterio. Ha habido muchos milagros en el Perú.
Hace 40 años, por ejemplo, vino un grupo de
profesores argentinos que conectó a la UNI con
el resto del mundo. Hubo una revolución. Los
estudiantes de esa época, como yo, aprendimos de
aquello y, ahora, estamos aquí ayudando. Este
encuentro científico no ocurría hacía diez años.
Es la labor de Modesto Montoya, que nos ha
puesto juntos a todos. Me siento muy optimista
con el Perú.
En retrospectiva, el camino
científico parece fácil y claro.
A posteriori es fácil explicarlo todo,
pero hasta que uno encuentra la coherencia en
todo lo que descubre, uno no sabe qué está
haciendo. Todo se ve tan caótico. En la ciencia
nos sentimos frustrados por nuestra propia
ignorancia, por eso el trabajo científico se
hace con mucha
humildad. |
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| AUTOFICHA
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| n Estudié Física en la UNI,
egresé en el 71. Hice un doctorado en Stanford, en
Estados Unidos. Cuando era científico en la
industria, era lo que llamamos una 'rata de
laboratorio'... es una vida aislada. Trabajo en la
Arizona State University, en el departamento de
Física; hago investigación y enseñanza. Estoy
casado y tengo tres hijos nacidos en Estados
Unidos, pero inscritos como peruanos. Mi teléfono
celular es el más barato. Me gusta leer historia
del Perú. La ciencia ficción me gusta, pero no le
dedico mucho, porque es temporal... hoy es
ficción, mañana ya no lo es.
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