Mg. Mónica Roxana Tamayo García
Docente
de
Vice
Presidenta de
Resumen
La
presente investigación tuvo como principal objetivo determinar y analizar si la
privación de la libertad modifica el comportamiento sexual de los reclusos del
penal de Potracancha – Huánuco, durante el periodo 2003, el tipo de estudio fue
descriptivo, transversal prospectivo. La muestra estuvo constituida por 200
presos, entre varones y mujeres, con un periodo de reclusión mayor de seis
meses, en el que se aplico un cuestionario. Los
establecimientos penitenciarios albergan seres humanos con diferentes patrones
de vida y comportamientos sexuales que influyen en cierto grado en el actuar
del individuo frente a la abstinencia sexual forzada. Los
principales resultados demuestran que en lo referente a la actividad sexual el
51.6% del total de los reclusos refirieron sí tener relaciones sexuales,
mientras que el 48.4% se abstienen sexualmente, cuyo mayor porcentaje es
reflejado en las mujeres 91% por el desconocimiento de sus derechos y
beneficios penitenciarios. Respecto a la identidad sexual de los reclusos, se
obtuvo que en las mujeres, un 55% se identifican como homosexuales, ello por el
mismo hecho que a las mujeres no se les permite tener contacto íntimo con su
pareja, mientras que en los varones el 89% refirieron identificarse como
heterosexuales. En
lo referente a la libido sexual, el 39% refirieron que la libido sexual se
mantiene similar a la de antes del ingreso al penal, mientras que un 38%
refirieron disminución en su libido sexual. La ocupación de los reclusos en las
diferentes actividades como talleres, deportes, contribuirían en cierta manera
a un equilibrio de las apetencias sexuales, así mismo a la práctica de
variantes sexuales reacondicionantes. El 55% del total de los reclusos
refirieron practicar variantes sexuales, el mayor porcentaje de observó en los varones un 60%, y en las mujeres un 50%,
dentro de las variantes sexuales más practicadas, manifestaron la masturbación, sexo anal, masoquismo, uso
de fetiches y zoofilia. Respecto
a las disfunciones sexuales, los resultados demostraron que el 55% de los
reclusos encuestados (varones y mujeres) refirieron presentar alguna disfunción
sexual, en los varones un 66% y dentro de ella refirieron a la eyaculación
precoz como la más frecuente (35%) y en las mujeres el 44% refirieron a la
frigidez como la disfunción sexual más frecuente. Todo ello responde a diversos
factores como el tiempo limitado de las visitas, presencia de otras personas en
el acto sexual, el ambiente mismo que no
permite el desenvolvimiento normal de la relación sexual. El
83% del total de los reclusos refirieron haber contraído una ITS, las más
frecuentes sífilis, gonorrea, trichomoniasis y ladillas. La
mayoría de los presos (91%) desconocen sus derechos sexuales, por la falta de
información del Instituto Nacional
Penitenciario. Es cierto que las leyes
en el Perú no violan los derechos de los reos y reas, pero también es cierto
que muchos de los Centros Penitenciarios, como es el caso del Centro
Penitenciario de Potracancha, no cuentan y/o no ofrecen las facilidades y los
ambientes adecuados y necesarios para las “visitas intimas” de reos y reas,
convirtiéndose en un derecho de algunos privilegiados, los que pueden pagar
estos servicios o favores, dando pie a la desigualdad de derechos entre varones
y mujeres., estas no logran manifestar sus deseos sexuales con la misma
libertad que los reos varones, así como existe la preocupación y el temor de
los que dirigen