La India apuesta por la tecnología

Escribe Modesto Montoya

La India, a todas luces, según la revista La Recherche (No. 340) está decidida a salir de la pobreza con ciencia y tecnología. En Bangalore, una ciudad de 6 millones de habitantes situada al sureste de India, se ha construido la vitrina de la ciencia y la tecnología indias. Allí se encuentra el prestigioso Instituto Indio de Ciencia (IISc), que no tiene mucho que envidiar a los más grandes centros tecnológicos del mundo. El IISc ha creado la Sociedad para la Incubación y el Desarrollo, encargada de defender la propiedad intelectual de los investigadores y administrar un fondo de 250 millones de dólares de capital de riesgo. Paradójicamente, en esta misma ciudad viven millones de personas en la extrema pobreza. La elite intelectual india apuesta por las tecnologías de punta, centradas en la biotecnología, las tecnologías del espacio, las tecnologías nucleares y las tecnologías de la información.

En 1980, India exportaba 4 millones de dólares en software; entre el 2000 y 2001 exportó 5100 millones de dólares. Según fuentes del CSIR (Council of Scientific and Industrial Research), entre 1998 y 1999 el software pasó a ser de 2.5% a 10% de las exportaciones. El CSIR, que no está entre los mayores centros de investigación de la India, cuenta con 40 laboratorios, 22000 empleados y 5300 investigadores.

En el 2000, la India invirtió 4000 millones de dólares en investigación y desarrollo, lo que significó el 0.9 de PBI: la meta es de 2%, para equiparse al porcentaje dedicado en los países desarrollados. El estado de Andhra Pradesh, con 80 millones de habitantes, basa su desarrollo en las tecnologías de la información, la que la trata de difundirlas en todos los sectores que sea posible, a través de cabinas internet en cada pueblo. Se espera que las tecnologías de la información permitirán atraer inversiones de calidad y aumentar las exportaciones.

El otro campo prioritario de la India es de las biotecnologías. Desde 1986, la India es el único país en el mundo a contar con un Secretariado de Estado para las biotecnologías, el que, en el 2000, tuvo un presupuesto de 40 millones de dólares, los que se añaden a las inversiones de otros ministerios, para totalizar unos 60 millones de dólares.

Las investigaciones son dirigidas contra las enfermedades infectocontagiosas y al mejoramiento de los productos agrícolas. Uno de los temas en los que acentúa el esfuerzo y, al mismo tiempo, se controla mucho la aplicación, es de los organismos genéticamente modificados (OGM). La decisión fue tomada hace varios años debido, entre otras cosas, a que el 45% de las plantaciones de algodón es destruido por insectos. La India es consciente de los riesgos ecológicos, por lo que las OGM son sometidas a controles rigurosos, para disminuir riesgos innecesarios.

Uno de los más grandes centros de investigación biológica es el Centro de Biología Molecular y Celular (CCMB) de Hyderabad, dedicado a las pruebas genéticas, la terapia genética, las vacunas recombinantes y la conservación de especies salvajes. En Bangalore, el Laboratorio de Microbiología y de Biología Celular del IISc investiga sobre virología y el gusano de seda transgénico. El ICGEB (International Centre for Genetic Engineering and Biotechnology), apoyado por cuarenta estados, desarrolla una vacuna contra el paludismo y la utilización de plantas transgénicas .

En India, la empresa privada empieza a comprender que la investigación es rentable. En 1991, el sector privado contribuía con el 12.6 % de las inversiones en I+D; en 1999, esa cifra aumentó a 20% (en los países desarrollados, la inversión privada en este campo está sobre el 75%).

La empresa General Electric ha decidido abrir su segundo centro mundial de investigación en Bangalore, el que empleará 1000 doctores en CyT. Otras empresas multinacionales, como la Daimler-Benz, Intel, Microsoft, IBM Siemens y Du Pont, están en esa misma dirección. Una serie de empresas multinacionales empiezan a invertir en centros de excelencia en la India.

Como vemos, basados en el desarrollo de conocimiento científico tecnológico, los indios han decidido abandonar la pobreza. La talla del desafío tecnológico que tiene la India es gigantesco, pero la decisión con la que está enfrentándolo hace pensar que dentro de algunos años tendremos una nueva potencia tecnológica.

Lima, 5 de octubre 2003

Informes y sugerencias: Miguel A. Risco