A propósito del Congreso de Minería
Los minerales y la radiactividad
Escribe Modesto Montoya
Cuando la población escucha el término "nuclear", inmediatamente piensa en la bomba. En realidad, las técnicas nucleares sirven en todos los campos de la actividad humana. En ocasión del Congreso de Minería que se lleva a cabo en Arequipa, esta nota muestra la historia común de minas y radiactividad.
La necesidad de nuevos materiales para la industria impulsa la minería y la metalurgia. Siendo la minería una de las principales actividades productivas del Perú, en este sector hay excelentes oportunidades para que los centros de investigación universitaria y los institutos de investigación realicen investigaciones aplicadas. En ese marco, el IPEN desarrolla y aplica técnicas para elevar la competitividad de la industria minera y metalúrgica.
El descubrimiento de la radiactividad fue en un mineral de uranio; y las minas de uranio, por razones históricas de los conflictos mundiales, la bomba atómica y la energía nucleoeléctrica, se convirtieron en recursos muy preciados. En el Perú, aunque no lo suficientemente ricas y atractivas para las empresas internacionales, en Macusani, hay reservas de uranio. Durante la década de los 80, el IPEN experimentaba, a nivel de laboratorio, el procesamiento de ese mineral. Luego, la disminución de las tensiones internacionales bajó interés mundial por el tema. El IPEN abandonó el campo del procesamiento del uranio, pero inició el desarrolló de aplicaciones tecnológicas útiles para aumentar la competitividad de la minería y la metalurgia en general.
Cada uno de los elementos radiactivos emiten radiactividad característica, la que, con ayuda de detectores, permite identificarlos y cuantificarlos. De esa forma se detecta, por ejemplo, la presencia de uranio en una muestra mineral. Precisamente, una aplicación nuclear en minería es el análisis químico de minerales. Con ayuda de detectores, los minerales activados por la radiación neutrónica son analizados para conocer el contenido de la mayoría de elementos con valor comercial.
Por otro lado, basados en las huellas que dejan las fisiones de los átomos de uranio en los vidrios volcánicos, se ha desarrollado técnicas para conocer la edad de esas muestras, información valiosa para la prospección minera.
Siempre en el campo de la detección de radiactividad, se mide el nivel de radón, un gas radiactivo presente en las minas y que, por el riesgo que significa para los mineros, debe ser evaluado periódicamente para identificar las minas que sobrepasan los niveles permisibles.
Las sustancias radiactivas tienen las mismas características que las sustancias no radiactivas integradas a las plantas de procesamiento. Sin embargo, el hecho que emiten radiactividad nos permite rastrearlas sin perturbar los procesos. Así, por ejemplo, podemos seguir una sustancia que pasa por tuberías y máquinas, detectando desde el exterior la radiactividad emitida por los trazadores radiactivos integrados al proceso. Esto permite medir los flujos de las sustancias dentro de los compartimentos de la planta, para controlarlos y ponerlos en condiciones ideales de producción.
Por otro lado, las radiografías con rayos gamma son ampliamente utilizadas en la empresas mineras. Asimismo, basadas en señales radiactivas que responden a situaciones anormales, se maneja técnicas nucleónicos de control automático para optimizar la producción.
Otro aspecto importante es el relacionado con el medio ambiente. La mayoría de estas instituciones tienen buena voluntad pero no cuentan con técnicas para identificar los verdaderos riesgos de contaminación. Por su lado, para frenar protestas muchas veces sin fundamentos, las empresas mineras tendrían que mostrar resultados de mediciones respecto a la dispersión de contaminantes. En ese sentido, la técnica de los radiotrazadores es valiosa para identificar la fuente y la dinámica de la contaminación ambiental, sea por aire, suelo o acuíferos. Esta información es necesaria para tomar las acciones correctivas tempranas y eficaces, evitando así riesgos innecesarios para la población y el medio ambiente. Obviamente, si es el caso, también se puede mostrar que una planta no contamina. Las técnicas de los radiotrazadores nucleares son inapelables, debido a que los detectores son ajenos intereses e ideologías.
En suma, minería y ciencias nucleares no están tan alejadas como pudo pensarse. A finales del siglo XIX, Marie Curie ya lo sabía, cuando procesaba el mineral de uranio, tonelada tras tonelada, para estudiar las propiedades de la radiactividad y sus aplicaciones.
Lima, 14 de septiembre 2003