Temas para una nueva educación
¿Educar para investigar?

Escribe Modesto Montoya

Uno de los cambios más significativos que necesita la Educación en el Perú del siglo XXI tiene que ver con la investigación científica y tecnológica. El país no podrá despegar sin la utilización de los crecientes resultados de esta investigación. Las nuevas generaciones de escolares tienen que llegar a la Universidad con el deseo de investigar, de buscar soluciones, de generar nuevos conocimientos. Para lograr este objetivo, los educadores deben comprender la importancia de la ciencia y la tecnología, y explicar a los alumnos la naturaleza de la ciencia y de los retos que tienen el país en estos tiempos. Pero la investigación tiene varias perspectivas, las que tenemos que comprenderlas y escoger lo que más conviene como país.
En los laboratorios universitarios e institutos públicos del Hemisferio Norte, especialmente en los Estados Unidos, reina la divisa ¨publish or perish¨, que incita a los investigadores a publicar sus trabajos en revistas especializadas, actualmente depositarias del conocimiento de libre acceso, el que -aunque a un ritmo muy bajo- también es enriquecido con las contribuciones de los laboratorios de países en vías de desarrollo. Con el conocimiento acumulado, añadido al generado por sus propias investigaciones, las empresas desarrollan procesos o productos, los que son patentados y ofrecidos en el mercado internacional. El éxito de las empresas dependerá de la aceptación de sus productos por el mercado internacional, para lo cual juegan múltiples factores, pero sobre todo el poder económico que se pone en juego.
Muchos investigadores se contentan con el placer de la investigación básica, buscan las verdades profundas de la naturaleza. Eventualmente se hacen famosos e, incluso, se les pone como ejemplo por no haber sacado ningún provecho pecuniario de sus investigaciones.
Hay también investigadores que bucean en las revistas científicas, buscando cómo resolver problemas nacionales o, eventualmente, algún problema de interés mundial. Varios científicos peruanos que trabajan en Estados Unidos tienen ya patentes. Conocido es el caso del Dr. Jorge Seminario, investigador de una universidad norteamericana, dedicado a la "molectrónica", un tema de investigación apasionante, relacionado con los materiales de dimensiones moleculares, los que, gracias a los dispositivos electrónicos cada vez más pequeños y rápidos, van a impulsar la tecnología del siglo XXI. En cierta forma, se trata de convertir las moléculas en dispositivos electrónicos. A la par que investiga, Jorge Seminario y su institución, patentan varios resultados de su investigación. Eventualmente, esto les traerá beneficios económicos
Hay empresas incluso que no publican sus resultados en las revistas especializadas: sólo registran patentes. Los investigadores sacrifican fama y prestigio por mayores ingresos económicos, aunque las publicaciones pueden venir después, como una forma de mercadeo de sus productos.
En nuestro país, varios ingenieros han desarrollado algunos procesos o instrumentos pero poco se preocupan por llegar a la patente. No hay una cultura de la propiedad intelectual. Sin embargo, este problema no es solamente el caso del Perú. En Chile, por ejemplo, un profesor universitario descubrió que una resina de pino absorbía 20 veces más humedad que otros materiales. Apenas publicó su articulo científico, recibió comunicaciones de empresas extranjeras, las que querían conocer detalles de este descubrimiento. El científico chileno absolvió detalladamente las preguntas y se sintió muy contento por el interés que esas empresas prestaban a su trabajo. ¿Qué hicieron las empresas con la información? Fácil es imaginar.
Y en el Perú, ¿qué deberíamos promover: la ciencia por la ciencia o la solución de problemas prácticos?
Algunos piensan que debe apoyarse cualquier iniciativa, desde los estudios sobre los agujeros negros -situados a miles de millones de años luz de la Tierra- pasando por la búsqueda de la vacuna del sida, hasta el viejo tema de la tuberculosis. Esto sería deseable si hubiera una fuente inagotable de recursos.
En la realidad actual, tendríamos que priorizar y optimizar los gastos. Sería recomendable promover el reconocimiento de la propiedad intelectual de los investigadores y científicos que se dedican a problemas concretos. Para generar riqueza, y abandonar la tradicional exportación de materias primas, es preciso aprovechar el conocimiento mundial de libre acceso resolver problemas nacionales o generar productos y procesos para vender en el mercado internacional, cada vez más competitivo.

Lima, 13 de julio 2003

Informes y sugerencias: Miguel A. Risco